La muerte, ¿Cómo se muere en occidente y oriente?

La muerte, ¿Cómo se muere en occidente y oriente?

¿Qué significa la muerte en occidente?

Mundo de occidente se le suele llamar a aquellos países que se encuentran en el punto cardinal del oeste, por donde se oculta el sol. El mundo occidental tiene diversas creencias a nivel socioeconómico cultural sobre la muerte, en general, por las costumbres ya heredadas de generaciones pasadas, a la cultura occidental se le ha asignado un valor de gran importancia a la vida humana. En el mundo occidental las religiones que más destacan son la cristiana, musulmana o judía.

La cultura y la civilización construyen un conjunto complejo en el cual se incluyen los conocimientos, la religión, el arte, la moral, la ley, la costumbre y todas las otras capacidades y hábitos que obtienen cada individuo como miembro de una sociedad. (Tylor, 1977: 19-41).

Bajo la anterior cita podemos decir que la cultura perpetúa hábitos como parte de una sociedad y el significado de la muerte no es la excepción.

La muerte en occidente para varias sociedades se vive de una manera dolorosa, oculta, prefiere ser innombrable, rara vez se aborda de forma abierta aun cuando sabemos que todos somos mortales, pero pretendemos olvidarlo o evitarlo no hablando de ello. Se suelen utilizar cementerios apartados un poco de las colonias o civilizaciones.

Los medios de comunicación hablan de la muerte como algo trágico y amarillista, dando más poder a los sobrevivientes e induciendo a veces hasta a un miedo colectivo a la muerte.

Sobre la autodestructiva negación de la muerte, Aries (Ariés P, 1987) afirma: “como ya no se muestran señales externas de estar de luto, la sociedad no ‘ve’ a los que lloran la muerte de un ser querido”.

Pareciera que buscamos controlar el sentir de ansiedad y miedo a la muerte al negarla, sin darnos cuenta de que con ellos también negamos la vida y la plenitud individual y colectiva.

Las personas que enferman en occidente suelen aislarse por convicción o por solicitud de médicos o especialistas, y en general se ve como un síntoma de pérdida, dolor y frustración la enfermedad propia, o de alguna familiar cercano.

¿Qué significa la muerte en oriente?

En la mayoría de las culturas orientales la muerte no es un tabú, sino que forma parte de la vida cotidiana de las personas. Osho, quien es un reconocido guía espiritual, afirma que el único modo de perder el miedo a la muerte es “visitándola”, es decir, reflexionar de manera profunda acerca de ella, así como lo hacemos con las vacaciones, con el trabajo o con las relaciones personales, y así experimentar las sensaciones que el hecho de pensar en la muerte nos hace sentir.

En oriente, la muerte se integra, acepta y se concibe como un episodio más de la vida, como algo natural e incuestionable que forma parte del sistema educativo.

En estas culturas, ya desde niños, el tema de la muerte está tan presente en los ritos, en la vida misma, que se entiende que forma parte de ella y está perfectamente integrada. Nacemos, crecemos y morimos. Se normaliza y acepta.

Religión y muerte

La muerte no solo es un hecho natural de la vida, sino que también es un constructo cultural que cada persona tiene con relación a ella, y éste depende de su sistema de pensamientos, creencias y valores adquiridos por todos aquellos condicionamientos dados a lo largo de su vida y que son aprendidos o introyectados dentro de las estructuras de familia, escuela, religión y sociedad en las cuales la persona se desarrolla.

Queremos recalcar que la religión ha formado una estructura fundamental en la cual las personas han configurado el constructo que tienen de la muerte, por lo que en los siguientes párrafos abordaremos la perspectiva que algunas religiones tanto occidentales como orientales tienen acerca de ésta, con el fin de ampliar el mundo de posibilidades significativas para que los que están leyendo este blog puedan cuestionarse y reconstruir su propio significado que los lleve a la posibilidad de desintegrar la relación que existe entre muerte y sufrimiento para poder lograr vivir el transito de una experiencia de muerte o pérdida no como un eterno sufrimiento, sino como una oportunidad de experimentar agradecimiento hacia la vida.

Judaísmo

En el caso del Judaísmo la muerte es considerada como un descanso de la vida. La persona solo lleva consigo toda la sabiduría, el aprendizaje y las buenas costumbres que adquirió durante el tiempo que estuvo vivo, y es a lo que se le da importancia.

El Jardín del Eden (Gan Edén) es el lugar a donde después de morir ingresa la persona, ahí se goza de la luz de Dios, pero solo se puede entrar cuando el alma haya cumplido méritos suficientes en su vida terrenal. Si la persona no los cumple tendrá que pasar por un periodo de purificación antes de acceder al Jardín del Eden, la cual es vivida en el Gehinom donde el sufrimiento es inexorable pues ahí se vislumbra la presencia divina (Shejiná) la cual no puede ser alcanzada y esto es lo que causa el sufrimiento.
Producido el deceso, el cuerpo del muerto debe ser tratado con respeto y delicadeza. No son permitidas ni la autopsia ni la cremación.

Cristianismo

En el cristianismo la muerte solo implica el cuerpo, el alma es eterna. Tras la muerte tiene lugar el juicio en el que son valorados los méritos y deméritos del difunto; así el alma se salva o se condena viviendo eternamente en la gloria de Dios o apartada de ella. La muerte es el descanso eterno junto al Creador, aunque para alcanzar el Cielo, habrá sido preciso cumplir con los mandamientos.

La visión de la muerte cristiana habitualmente involucra al Paraíso, el Infierno y el Purgatorio. En la religión católica se tiene la costumbre de tener una liturgia, dar un rito de despedida que incluye el funeral, para encomendar a la persona a la misericordia de Dios, así como el rezo de los Rosarios.

En términos generales podemos decir que el significado de la muerte tiene que ver con el propio significado que le da cada persona, pero también influye la civilización, la familia, aspecto religioso y el contexto social en el que se vive.

México por ejemplo ha convertido el día de los fieles difuntos en toda una celebración nacional anualmente, bajo la promesa de que esos días los muertos vienen a visitar a los vivos, inclusive películas famosas que se vieron en todo el mundo para acercar a los niños al mundo de los muertos bajo esta tonalidad. Octavio Paz en el Laberinto de la Soledad ya señalaba que en el mundo indígena la vida no tenía la función más alta que desembocar en la muerte; su contrario y su complemento.

En algunos pueblos o comunidades o ciudades, es muy importante cumplir con las señales de luto, ejemplo de ellos los moños en las casas, vestimentas, lazos blancos, de los colores de las banderas de cada país, etc.

Es interesante no dejar de ver que, en algunos pueblos o sociedades más alejadas de las Ciudades, se han mantenido tradiciones que vienen de hace cientos de años, rituales con chamanes, con sabios ancianos, con elementos de la naturaleza y hasta bailes y canticos, son rituales que hacen para entrega a los espíritus.

En grandes ciudades existe la tendencia de ver a la muerte como un enemigo que debe de ser combatido con tecnologías modernas, con medicinas, operaciones, no están concebidas como parte del ciclo de la vida, se le teme a la muerte tanto o más que a la vida.
Para el culto cristiano o para algunos sectores industrializados, la muerte simboliza el fin de la vida, con la esperanza de que exista la vida eterna al final de los tiempos.

Budismo

 

Para el budismo, la persona reencarna en otra vida y debe aprender en cada vida lecciones para ir mejorando hasta llegar a ser un ser puro espiritual, que se ha ido perfeccionando a través de esas diferentes vidas. Según la visión budista, la vida es eterna. Tiene una visión cíclica de la historia de la existencia, ven a la muerte como un tránsito y no como un final.

El apego que sentimos por nuestra existencia genera sufrimiento, lo que nos encadena a la rueda de nacimiento y muerte, generando futuros renacimientos; la vida nunca acaba, sigue en constantes reencarnaciones.

En el libro Tibetano de los Muertos o Bardo Thödol, del Budismo Tibetano (liberación mediante la escucha en el plano posterior a la muerte), se describen las experiencias con las que nos encontramos en el momento de la muerte y en el proceso de buscar el renacimiento (Sidpa Bardo).

Hinduismo

 

La mitología hindú describe mitos celestiales y paradisiacos. El hinduismo comparte con el budismo una visión cíclica de existencia. Nadie nace ni muere en ningún momento, el alma imagina su nacimiento y su muerte. Cree que las almas son infinitas y que éstas solo buscan y poseen otro cuerpo al terminarse la vida en la que residen (transmigración), pues asegura que existe un principio de orden superior. El alma asciende a otro cuerpo luego de la muerte, como si abandonara las ropas. Es un ciclo infinito donde los cuerpos cambian continuamente hasta la ruptura de este rito de paso hacia el nirvana. (Robinson, 2004).

En el pensamiento religioso del hinduismo, la muerte consiste en la unión del alma individual con el alma Universal, por lo que se cree que al morir se pasa no a otra vida como la que conocemos en la Tierra, sino a otra forma de existencia, que es esencialmente espiritual.

Taoísmo

 

En el taoísmo la muerte es un estado de energía, no existe de forma fija. La vida y la muerte se entiende como una interacción cíclica del ying y yang.

El objetivo fundamental de los taoístas es alcanzar la inmortalidad. Cuando una persona muere, se le ha de buscar un lugar que tenga un buen Feng Shui, para sepultar su cuerpo, de esta forma se podrá conservar su energía. (Tien Cheng Yang, 2002).

Interesante ya haber comprendido que las religiones y las diferentes culturas tienen perspectivas similares o diferentes relacionadas con la muerte y más interesante darnos cuenta que cada uno de nosotros hemos significado a la muerte con base a lo que otros nos han dicho o nos han modelado acerca de lo que es, significado que nos lleva a pensamientos que nos generan emociones de las que pocas veces somos conscientes, y que cada una de ellas es digna de ser honrada y reconocida.
Tal vez no podemos decir si hay vida después de la muerte o de dónde venimos, pero es comprensible que cada religión tenga sus propias creencias y teorías, y que la cultura occidental haya adoptado diversas creencias y costumbres alrededor de la muerte, podemos voltear a ver la infinidad de tesoros de los rituales de los antepasados en relación con su culto a la muerte y como lo vivimos actualmente.

Es evidente que cada cultura y religión tiene sus propios rituales para despedir a las personas que dejan de existir en este mundo de la materia, y que posiblemente la finalidad de dichos rituales sea el facilitar el proceso de duelo que cada una de las personas pueda empezar a vivir a partir de la pérdida sufrida. Sin embargo, en su mayoría, dichos rituales, al menos en el occidente, son vividos en forma inconsciente, lo que hace que experimentemos un profundo dolor y un constante sufrimiento.

Para finalizar diremos que tal vez la única garantía que todo ser vivo tiene, es que al nacer, algún día morir y que no existe la certeza de saber a dónde iremos después de morir, pero si tenemos la posibilidad de elegir resignificar el constructo que tenemos de la muerte, a través de investigar acerca de las antiguas tradiciones que honraban a la muerte, de cuestionarnos acerca de cuáles son nuestras tradiciones, creencias y costumbres relacionadas con la muerte en la actualidad, de preguntarnos de donde o de quienes hemos aprendido acerca de la muerte, de reflexionar si el significado que le damos a la muerte nos funciona para poder vivir de forma plena y feliz y de ver si el constructo que nos hemos formado de ella es propio o introyectado.
Consideramos que la experiencia de la pérdida de un ser querido puede ser proyectada hacia cualquier pérdida que vamos experimentando en la vida, desde la pérdida de un empleo, el cambio de casa, la pérdida de la salud, la pérdida de un miembro de nuestro cuerpo, la pérdida de un bien material, etc.

Hacer conciencia que por orden divino, para que exista la vida, existe la muerte, que todo lo que empieza termina, que donde existe ganancia también existe pérdida; y que desde este lugar podemos honrar la vida de la persona transcendida o fallecida, honrar el haber trabajado en esa empresa, honrar haber vivido en ese lugar, honrar el haber disfrutado de ese bien material, etc., para desde ese lugar empezar a rescatar todo el aprendizaje que la experiencia nos dejó para elegir transformar el sufrimiento experimentado por dicha pérdida en una actitud de agradecimiento por todo lo vivido.

Tú ¿integras la vida y la muerte? ¿O las ves separadas? ¿conviertes tus pérdidas en ganancias? ¿te instauras en el sufrimiento o en el agradecimiento?

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